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02-10-2026
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Credo islámico - Lección 17: Alcanzando los hermosos nombres de Allah a través del universo
   
 
 
En el nombre de Al-lah El Misericordioso El Compasivo  
 
En el nombre de Allah, el Clemente, el Misericordioso  
Alabado sea Allah, Señor de los Mundos, y la paz y las bendiciones sean sobre nuestro maestro Muhammad, el veraz y digno de confianza. Oh Allah, no tenemos conocimiento sino el que Tú nos has enseñado. En verdad, Tú eres el Omnisciente, el Sapientísimo. Oh Allah, enséñanos lo que nos beneficia, bendícenos con lo que nos has enseñado y aumenta nuestro conocimiento. Muéstranos la verdad como verdad y concédenos seguirla, y muéstranos la falsedad como falsedad y concédenos evitarla. Haznos de entre los que escuchan la palabra y siguen lo mejor de ella, y admítenos por Tu misericordia entre Tus siervos justos. 

El hombre, a través de su intelecto, llega a conocer los bellos nombres de Allah mediante su conocimiento y poder en el universo:

Queridos hermanos, en la lección anterior concluimos las cuatro pruebas de la existencia de Allah Todopoderoso: Él es el Ser Necesario, el Ser Necesario se debe a lo que vemos en el universo de posibilidades, su sabiduría es suprema en lo que creó, y el Ser Necesario se debe a lo que vemos en el universo de perfección elocuente. Discutimos brevemente todo esto en las lecciones anteriores.
Hoy pasamos a hablar de los atributos y nombres de Allah Todopoderoso. Antes de hablar de los hermosos nombres de Allah y Sus atributos, no cabe duda de que si uno entrara en una casa, y esta casa fuera el epítome de la perfección, el epítome de la proporción, el epítome de la decoración, el epítome de la elegancia, el epítome del lujo, se llegaría a la conclusión de que quien la diseñó, quien la construyó, quien la vistió, quien la decoró, quien la amuebló, quien la dispuso y coordinó era el epítome del buen gusto.
Estimados hermanos: en la lección anterior concluimos las cuatro pruebas de la existencia de Allah, alabado y exaltado sea: Él es el Ser de Existencia Necesaria (Wāyib al-Wuyūd); una existencia necesaria evidenciada por los seres contingentes que vemos en el universo, cuya creación refleja una sabiduría elevada, así como por la profunda perfección y precisión que observamos en la creación. A todo esto le dedicamos una breve pausa en las lecciones pasadas.
Hoy pasamos a los atributos de Allah, alabado y exaltado sea, y a Sus Nombres. Antes de hablar sobre los Nombres Más Hermosos de Allah y Sus atributos, no cabe duda de que si ustedes entran a una casa y encuentran que esta es la máxima expresión de la perfección, la proporción, la decoración, la elegancia y la suntuosidad, necesariamente deducirán que quien la diseñó, la construyó, la revistió, la decoró, la amuebló, la ordenó y la coordinó posee un gusto exquisito.
Así pues, en las lecciones anteriores dedujimos a partir de este universo que debe existir un Creador para él; pues para cada creación hay un creador, para cada sistema hay un organizador, para cada obra hay un hacedor, para cada obra bien elaborada hay un artesano perfeccionista, y para todo rumbo hay quien lo dirija.
Hoy, antes de comenzar con los Nombres Más Hermosos de Allah, debemos detenernos en una sola idea: y es que el ser humano puede deducir de la creación de los cielos y de la tierra —más allá de la realidad misma de la existencia— los Nombres Más Hermosos de Allah o Sus Supremos Atributos.
Si saben, por ejemplo, que la Tierra gira alrededor del Sol a una velocidad de treinta kilómetros por segundo, y que la Tierra con sus cinco continentes, sus mares, sus océanos, sus montañas y sus valles está completamente suspendida en el espacio y todos ellos orbitan en un curso determinado, inevitablemente deducirán que Aquel que la mueve y en Cuya mano está:

﴾ «No han valorado a Allah en Su justa medida. Toda la Tierra estará en Su puño el Día del Juicio, y los cielos estarán plegados en Su diestra. ¡Glorificado y Exaltado sea por encima de lo que Le asocian!»  ﴿

[ (Corán, Az-Zumar 39:67) ]

inevitablemente deducirán que Él es Todopoderoso; Su poder es evidente.
Si saben que el Sol es un millón trescientas mil veces más grande que la Tierra; que el Sol lleva brillando cinco mil millones de años; que entre el Sol y la Tierra hay ciento cincuenta y seis millones de kilómetros; que existen estrellas en las que cabrían el Sol y la Tierra junto con la distancia entre ambos; que en el universo hay un billón de galaxias y en cada galaxia hay un billón de planetas; y que algunas galaxias se distancias de la Tierra a trece mil millones de años luz —sabiendo que la luz viaja a trescientos mil kilómetros por segundo: ¿cuánto recorre en un minuto?, ¿cuánto en una hora?, ¿cuánto en un día?, ¿cuánto en un año?—; a partir de estas cifras y hechos que se han vuelto evidentes en nuestra época, deducen que Allah, alabado y exaltado sea, es Poderoso (Qawī). Del riguroso orden con el que se mueven, deducen que Allah, alabado y exaltado sea, es Omnisciente (‘Alīm).
Si ven una máquina gigantesca cuyo tamaño supera al de esta mezquita —existen máquinas colosales, máquinas de excavación—, ¿acaso sería concebible o creíble que una pequeña tienda en alguno de los mercados de Damasco la haya fabricado? La fábrica de esta máquina colosal, ¿aceptarían que fuera una tienda en un callejón de Damasco? Indudablemente, la fábrica de esa máquina debe ocupar miles de metros cúbicos, debe contar con un número enorme de ingenieros, debe acumular décadas de experiencia, debe emplear materias primas por valor de cientos de millones, además de un personal técnico, ingenieros, diseños, equipos de alta precisión y un riguroso sistema administrativo. Esta máquina requiere necesariamente de una fábrica.
Por lo tanto, esta Tierra y todo lo que hay en ella, estas criaturas y la extrema precisión que las caracteriza, exigen necesariamente —como vimos en las lecciones pasadas— un Creador que las haya creado.

Los atributos supremos de Allah se manifiestan en el universo, incluyendo:

1- Conocimientos y poder:

En cuanto a la lección de hoy: ¿cuáles son los atributos de este Creador? Necesariamente debe estar dotado de omnisciencia, pues el universo está cimentado sobre una ciencia de una precisión infinita. Si analizan el cuerpo humano, verán que es la máquina más compleja del universo: la sola estructura del ojo entraña un saber inagotable. Estamos aquí hablando, en esta mezquita, compartimos verdades muy simplificadas; pero ¿qué dirían si vieran en algunas bibliotecas veinte, treinta o cincuenta volúmenes impresos en la letra más pequeña, sobre el papel más fino y del mayor grosor, dedicados exclusivamente al funcionamiento del corazón? ¿Y otros tantos libros sobre el ojo?
Cuando alguien estudia en un país de vanguardia en estas disciplinas y se especializa solo en el ojo, dedica largos años a ello y les dirá: «Hay doscientos libros que tomamos como referencia básica sobre el ojo». Yo creo que son muchos más, incluso miles de libros dedicados al ojo. Quien se especializa en otorrinolaringología dispone de extensas referencias sobre el oído; quien se especializa en cirugía vascular cuenta con la cardiología y la flebotomía; el urólogo maneja el sistema urinario, que es un mundo en sí mismo; además del cardiólogo, el neurólogo especialista en enfermedades del sistema nervioso... Aunque no lean esos textos, basta con que acudan a algunas bibliotecas modernas y echen un vistazo a ciertos temas: esos libros reunidos en las bibliotecas no son más que un reflejo de la ciencia de Allah, Todopoderoso y Majestuoso; son descubrimientos. El ser humano descubrió ciertas realidades y las registró en libros, pero el hombre no creó esas realidades; simplemente las descubrió. Hay una enorme diferencia entre que el ser humano descubra una verdad y que la cree. Allah es Quien la creó y el hombre Quien la descubrió. Por ello, cuanto más profundizamos en el conocimiento, más conscientes nos volvemos de nuestra ignorancia; como dijeron algunos sabios: 
«Nuestros pies aún ni siquiera se han mojado en el océano del conocimiento». 
Quisiera que nos mantuviéramos por un momento en el cuerpo humano. Si tuvieran la oportunidad de ir a una biblioteca y observar lo que se ha escrito sobre el ojo, sobre la mano, sobre ciertas enfermedades, sobre los riñones, sobre las afecciones del sistema digestivo, las enfermedades hepáticas, las alergias o las dolencias articulares... Un médico especialista en articulaciones estudia los ligamentos, los fluidos sinoviales, el cartílago y la biomecánica del movimiento articular.
La traumatología y ortopedia es otra especialidad independiente. Si tienen ocasión de leer o consultar una directiva del colegio de médicos de Damasco, por ejemplo, observarán la diversidad de sus especialidades: el ginecólogo —donde el ámbito del parto y el útero constituye un universo en sí mismo, estudiado durante décadas por médicos del más alto nivel—, el pediatra —pues la infancia es otro mundo en sí mismo—, el neurólogo, el psiquiatra, el traumatólogo, el gastroenterólogo, el endocrinólogo especializado en glándulas endocrinas, el otorrinolaringólogo, el oftalmólogo o el odontólogo. Si un dentista conserva en su biblioteca personal cien libros sobre los dientes, ese saber no es sino la ciencia de Allah, Todopoderoso y Majestuoso. Allah, glorificado y exaltado sea, permitió al ser humano conocer ciertas realidades, y este las comprendió y las plasmó en libros; todo ello es parte de la ciencia de Allah.
Si pasan a la física y cae en sus manos un libro en una lengua extranjera, encontrarán treinta páginas dedicadas exclusivamente a las referencias bibliográficas, donde cada página contiene cuarenta o cincuenta títulos de libros. Esto es física: la termodinámica es un vasto campo; la óptica, la mecánica, la acústica, la electricidad... La física nuclear es una disciplina independiente, al igual que la química orgánica, la inorgánica, la mineral y la fisicoquímica; son puertas que jamás se cierran. Y si se dirigen a los temas de astronomía, encontrarán cosas increíbles. Si pasan al reino vegetal, ¿cuántos libros existen? Si pasan al reino animal, al mundo de las aves, al de los peces... ¿Cuántas especies de peces hay? La anatomía del pez, las variedades de peces según su tamaño, sus funciones, su ferocidad, su crecimiento o su hábitat...
Las plantas que crecen en los mares son una materia de estudio independiente; al igual que la flora fluvial, los peces de río, los peces de agua salada, los celentéreos o los moluscos... Todos estos son solo encabezados. Cada ciencia a la que el ser humano ha llegado es únicamente parte de la ciencia de Allah, Todopoderoso y Majestuoso. Es la ciencia de Allah descubierta por el hombre; por tanto, si el hombre presume de ser sabio, demuestra su ignorancia. Esta es la ciencia de Allah:

﴾ «Te preguntan sobre el espíritu. Di: "El espíritu es un asunto que solo compete a mi Señor, y no se os ha dado del conocimiento sino muy poco".» ﴿

[ (Corán, Al-Isrā' 17:85) ]

Todo lo que existe en el universo proclama la ciencia de Allah y atestigua el poder de Allah. Una Tierra con semejante magnitud: si entrara —como bien saben— en un agujero negro en el espacio exterior, su volumen quedaría reducido al de un huevo manteniendo exactamente el mismo peso: diez mil billones de toneladas (es decir, un diez seguido de veintiséis ceros). Esa masa de la Tierra, si entrase en un agujero negro del espacio, se comprimiría hasta alcanzar el tamaño exacto de un huevo sin perder un solo gramo de su peso. Ese es el poder de Allah, Todopoderoso y Majestuoso.

2- Sabiduría y bondad:

Todo en el universo proclama el poder de Allah, todo proclama la sabiduría de Allah. La sabiduría radica en todas estas opciones posibles: Allah, Todopoderoso y Majestuoso, eligió esta posibilidad concreta entre un inmenso abanico de posibilidades; esa es la sabiduría de Allah.
Veamos la sutileza y delicadeza (Luṭf) de Allah, Todopoderoso y Majestuoso, en el aire: mientras que es capaz de sostener un avión que pesa alrededor de ciento cincuenta toneladas —con veinte toneladas de pasajeros y ciento cincuenta toneladas de combustible, sumando trescientas veinte toneladas sostenidas por el aire—, al mismo tiempo está entre nosotros y caminamos a través de él. Por lo tanto, el aire es una prueba de la sutileza de Allah, glorificado y exaltado sea; el aire es sutil. Sin embargo, es algo imponente: cuando se pone en movimiento, es capaz de arrancar ciudades enteras. Hay huracanes que azotan en algunas regiones de América tras los cuales no queda absolutamente nada de la ciudad. He visto fotografías donde una ciudad entera queda convertida en un mero recuerdo. Leí una historia en una revista sobre un hombre que poseía un chalet lujoso y tenía su automóvil aparcado frente a la casa; estaba de viaje y, al regresar a su localidad tras el paso de un huracán, no encontró de su casa ni de su vehículo más que el motor, a quince kilómetros de distancia (el cual reconoció, por supuesto, por su número de serie). Ese mismo aire, cuando se desata en vendaval, lo destruye todo; pero cuando se calma, es algo sumamente sutil entre nosotros que ni siquiera obstaculiza la vista.
Si supusiéramos que un edificio de treinta o cuarenta pisos necesita columnas para sostenerse, al entrar en la planta baja encontraríamos pilares cada cinco metros, teniendo cada pilar medio metro de grosor; veríamos que esos pilares obstaculizan la visión. ¿Sería posible sostener un edificio majestuoso sobre columnas invisibles a través de las cuales pudieras caminar? Esto es algo que supera la capacidad humana, y esa fuerza es la gravedad:

﴾ «Allah es Quien elevó los cielos sin columnas visibles que podáis ver. Luego se estableció sobre el Trono y sometió el Sol y la Luna, orbitando cada uno hasta un plazo fijado. Él dispone todos los asuntos y detalla los signos para que tengáis certeza del encuentro con vuestro Señor.»  ﴿

[ (Corán, Ar-Ra‘d 13:2) ]

Existen columnas, pero ustedes no las ven; son columnas invisibles para ustedes, pero están presentes. Incluso algunos científicos han señalado que la Luna está unida a la Tierra por una fuerza gravitatoria que, si se representara mediante un cable de acero trenzado del material más resistente, tendría un diámetro de cincuenta kilómetros. Ese cable representaría la atracción de la Luna hacia la Tierra. Y en cuanto a la atracción de la Tierra hacia el Sol, si estas atracciones estuvieran representadas por cables de acero, no veríamos nada en el cielo: todo sería una red de cables. Esos cables existen, pero no los vemos; son sutiles, volamos a través de ellos. Existe una atracción mutua entre los planetas y nosotros caminamos en medio de estas fuerzas de atracción; esto es una muestra de la sutileza divina.
El agua es sumamente sutil: no tiene color, no tiene sabor ni tiene olor; fluye libremente y posee una elevada capacidad de infiltración. Si hay una grieta en una jarra, por imperceptible que sea, el agua goteará una gota cada quince minutos debido a su extrema penetración. El agua es uno de los líquidos con mayor capacidad de infiltración: casi penetra en lugares invisibles, filtra con gran facilidad; y su evaporación es rápida. El agua es una muestra de la sutileza divina.
Asimismo, cuando nuestro Señor, Todopoderoso y Majestuoso, quiere extraer el diente de leche de un niño directamente sin necesidad de un dentista, no hace falta una inyección de anestesia ni es necesario que el niño llore: mientras come, el niño descubre simplemente que su diente está en su boca. Los científicos han estudiado el proceso de los dientes de leche y han descubierto que la raíz se va disolviendo paulatinamente de forma gradual hasta quedar suspendida de un solo punto; ante la menor presión, el diente se desprende. Esta es la extracción de un diente realizada directamente por Allah: ¿existe algo más sutil y delicado que esto? ¿Acaso necesitó anestesia?, ¿necesitó una aguja?, ¿necesitó que el padre sujetara las manos de su hijo mientras este lloraba? Esa es la sutileza de Allah, Todopoderoso y Majestuoso.
Si alguien intentara perfumarte con un perfume sumamente concentrado y pesado, quedarías molesto durante dos días; en cambio, toma una rosa —que contiene un perfume divino— y huélela: no existe nada más sutil e ingrávido que eso. Si quieres comer un dulce hecho por el hombre, dirás que es pesado para el estómago; pero come una naranja o una manzana: es algo ligero. Hay un diseño sutil en la estructura de las frutas, en el tipo de azúcar que contienen, en su textura y en los nutrientes que poseen; todo en ellas es la máxima expresión de la sutileza.

Si Allah da, da abundantemente.

En el universo hay abundantes pruebas de la sutileza de Allah, de Su ciencia, de Su poder y de Su riqueza. Cuando da, asombra. Una vez vi un solo grano de trigo que produjo diecisiete espigas; contamos algunas de las espigas y encontramos cincuenta granos, es decir, mil setecientos cincuenta granos de trigo a partir de una sola semilla. Cuando da, asombra; Es generoso. Un gramo de semillas produce una tonelada, es decir, un millón de veces más; algunas semillas de hortalizas producen un millón de veces su peso. Cuando da, asombra. De vez en vez, nuestro Señor, glorificado y exaltado sea, multiplica las frutas de forma exponencial.
Puede que un comerciante compre por adelantado la cosecha de albaricoques por cinco liras para venderla a diez, y de repente se vea obligado a venderla a una lira y media. ¿Cuál es la razón? Porque la cantidad es cinco veces mayor que lo razonable. El año de las cerezas, el año de los albaricoques, es el año en que te dicen: «El precio de los melocotones ha bajado». Los fruteros se molestan cuando baja el precio; consideran que es una ofensa para la fruta: «Este kilo vale diez liras y se vende a dos liras, ¿acaso no es una vergüenza que se venda a dos liras?!». En cambio, el creyente se alegra cuando los precios bajan para que los siervos de Allah puedan comer de esta fruta. Cuando Allah, Todopoderoso y Majestuoso, da, asombra. La necesidad del país de patatas es de ciento cincuenta mil toneladas, mientras que la producción del año pasado fue de trescientos cincuenta mil toneladas, por lo que el kilo pasó a venderse en el mercado a treinta y cinco centavos sirios. De vez en vez, Allah, glorificado y exaltado sea, nos da ejemplos; Es generoso. Allah dice:

﴾ «Y no hay cosa alguna cuyas fuentes no estén en Nuestro poder, y no la hacemos descender sino con una medida determinada.» ﴿

[ (Corán, Al-Ḥijr 15:21) ]

Todo tiene sus fuentes en Nuestro poder. Las lluvias: leí en algunos boletines que, hasta ahora, han transcurrido dos meses de invierno y el promedio de precipitaciones en la mayoría de las regiones ronda los doscientos veinticinco milímetros, en comparación con los trece milímetros que cayeron el año pasado —quince, veinte—. Decían: «Ya no llueve», «son años de escasez», decían: «las rutas de las lluvias han cambiado», decían: «desertificación», decían: «sequía». Todos esos pronósticos se los llevó el viento: llegaron las lluvias, llegó la nieve, y este año la nieve llegó más temprano que nunca, en un momento sumamente prematuro. Cuando da, asombra; es generoso, rico, sutil, clemente y misericordioso.

3- Misericordia:

¿Acaso te digo cómo se manifiesta Su misericordia? A través de la misericordia de una madre. No hay hombre que no tenga una madre en su vida: ya sea su esposa, que es madre de sus hijos, o su propia madre. Que observe a la madre y cómo se desvive con ternura por sus hijos; esto no es sino un destello de la misericordia de Allah hacia el ser humano.
Se narra de 'Umar ibn al-Jattab que dijo:

(( «Llegaron ante el Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, unos prisioneros de guerra, y entre ellos había una mujer que corría apresurada buscando. Cuando encontró a un niño entre los prisioneros, lo tomó, lo estrechó contra su pecho y le dio de mamar. Entonces el Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, nos dijo: "¿Creéis que esta mujer arrojaría a su hijo al fuego?". Dijimos: "¡No, por Allah!". Él dijo: "Pues Allah es más misericordioso con Sus siervos que esta mujer con su hijo"». ))

[ (Acordado por Al-Bujari y Muslim). ]

Esa es la misericordia de una madre.

4- Justicia:

Allah, Todopoderoso y Majestuoso, es Justo. Si le preguntaras a algunos jueces o leyeras libros sobre ciertos crímenes, sentirías que Quien nos mostró el criminal fue Allah, Todopoderoso y Majestuoso; es decir, por la causa más simple e insignificante el criminal es capturado: esa es la justicia divina. Allah, glorificado y exaltado sea, es Justo.
Lo que quiero decir es que el universo, además de ser una prueba categórica de la existencia de Allah, Todopoderoso y Majestuoso, es también una prueba de Sus atributos y de Sus Nombres. De la misma manera que si ves un petrolero gigantesco con capacidad para un millón de toneladas —este es el número más reciente, existen buques de casi un millón de toneladas—, no dirías: «Su astillero de construcción estaba en la fuente del río Barada», por ejemplo. ¿Acaso creerías que este petrolero con capacidad para un millón de toneladas fue construido en el río Barada, en ese pequeño lago? Es imposible; necesariamente requirió de una base colosal. ¿Cuántas toneladas de hierro contiene?, ¿cuántos ingenieros participaron?, ¿cuántas toneladas de acero tiene? Se dice que el motor que mueve únicamente su timón equivale a una potencia de dos mil caballos de fuerza; tan solo para mover el timón. Una vez vi una imagen del timón y era algo indescriptible: el grosor era de unos tres cuartos de metro, una plancha enorme detrás de una hélice gigante con miles de caballos de fuerza para poder navegar. Y, sin embargo, un buque de este tipo se destrozó en el mar del Norte tras una tormenta marina, se hundió y contaminó el mar con petróleo. De vez en cuando, Allah, Todopoderoso y Majestuoso, demuestra que por más majestuoso que sea el barco que construyan, una sola tormenta puede destruirlo.
Todo lo que quiero decir en esta lección es que puedes llegar a los Nombres Más Hermosos de Allah a través del universo, y que si reflexionas sobre todo lo que te rodea, verás la misericordia de Allah.

5- Belleza:

Mira a tu hijo pequeño y verás en él un destello de la belleza de Allah, Todopoderoso y Majestuoso; Allah se ha manifestado sobre él con Su Nombre: el Bello (Al-Yamīl). Contempla una hermosa rosa: estas flores han tomado un destello de la belleza de Allah. Y es que entre los Nombres y Atributos de Allah, Todopoderoso y Majestuoso, destaca que «Allah es bello y ama la belleza». Esta montaña verde, este color azul del mar, ¿quién le dio esa tonalidad precisa? Reflexiona sobre algunas flores y sus colores: ¿quién puede valorar algo así? Los fabricantes de tintes y los expertos en colorimétrica dicen: «Mi maestro en los colores es la naturaleza». Pero Quien enseñó al diseñador a combinar los colores adecuados es Allah, glorificado y exaltado sea.
Mira a una mariposa, contempla algunas plantas, observa el color amarillo de la manzana y cómo se matiza con un rubor rojo en su mejilla. Esa estampa... Mira el color de las cerezas, el color del pepino con ese verde brillante y oscuro. Todo lo que está ante ti posee colores sumamente hermosos. Muchas pinturas al óleo representan bodegones de frutas porque la fruta tiene un aspecto maravilloso; mira el color rojo de la sandía, qué bello es. Todas estas son criaturas sobre las que Allah ha manifestado Su Nombre: el Bello (Al-Jamīl).
A veces te dicen: «Esta es una zona hermosa; hay mares, un mar, una isla verde, un cielo azul, árboles frondosos y flores rojas». El sonido de una cascada te reconforta; en cambio, si entras a una fábrica, no soportas el ruido de las máquinas. Aunque el sonido de la cascada pueda ser más estruendoso, es un sonido diseñado por Allah, Todopoderoso y Majestuoso.
Observa el trino de los pájaros por la mañana, escucha el canto del mirlo y sentirás que Allah es Bello. Mira un árbol de la familia de las coníferas: jamás te cansas de contemplar los cipreses, es algo hermoso. Hay cipreses de forma estilizada y alargada, otros de copa redondeada y otros con follaje en abanico; es algo sumamente hermoso. ¿Qué más puedo decir? Todo en el universo proclama Sus Nombres Más Hermosos:

«Y en cada cosa hay para Él un signo

... que demuestra que Él es Uno.»

[ Labīd ibn Rabī‘ah ]

El dichoso es aquel que, a través de estos signos, llega al Creador de los cielos y de la tierra; el dichoso es quien conoce a Allah a través de estas señales.
En la próxima lección, si Allah quiere, comenzaremos con los Nombres Más Hermosos de Allah, uno por uno, aclarando sus significados y exponiendo ejemplos de ello. Y Allah es el Otorgante del éxito.

Alabado sea Allah, Señor del universo.

Auditor

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